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Estas son las cinco especies de pescado con más riesgo de contener anisakis.

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El anisakis es un parásito microscópico que, aunque invisible al ojo desnudo cuando está en fase larvaria, puede convertirse en un problema bien visible en nuestra salud. En los últimos años, las autoridades sanitarias han insistido en la importancia de conocer qué especies presentan más riesgo de estar infectadas y cómo prevenir su transmisión.

Una reciente información publicada en Noticias de Navarra vuelve a poner el foco en esta cuestión, y no es para menos: los datos son claros y preocupantes.

¿Qué pescados tienen más anisakis?

Según la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), hay cinco especies marinas que destacan por su alta probabilidad de estar parasitadas:

  • Merluza: hasta un 95% de los ejemplares analizados pueden contener anisakis.
  • Caballa: con un 85% de probabilidad.
  • Jurel: alrededor del 50%.
  • Boquerones: muy consumidos en preparaciones crudas como los boquerones en vinagre.
  • Pescadilla: también presenta un riesgo significativo.

La presencia del parásito no depende de si el pescado está más o menos fresco, sino de si ha sido previamente congelado o bien cocinado. Es importante recordar que el anisakis no sobrevive a temperaturas superiores a 60 °C durante al menos un minuto o a una congelación doméstica de cinco días a –20 °C.

¿Qué efectos puede causar?

Cuando se consume pescado infectado crudo o poco cocinado, el parásito puede provocar una infección llamada anisakiasis, con síntomas que van desde dolor abdominal y náuseas hasta reacciones alérgicas graves. Aunque no es común que sea mortal, sí puede provocar cuadros clínicos incómodos y, en algunos casos, persistentes.

¿Cómo reducir el riesgo?

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda:

  • Comprar pescado limpio y sin vísceras.
  • Si viene entero, eviscerarlo lo antes posible.
  • Cocinar bien el pescado o congelarlo si se va a consumir crudo.
  • Prestar atención en restaurantes y bares: desde 2007 están obligados a indicar si el pescado ha sido congelado previamente para eliminar anisakis.

Un problema también ambiental

Aunque el riesgo para el consumidor final está bien identificado, no siempre se habla de cómo este parásito se mantiene y reproduce en el medio marino. Una parte importante del ciclo biológico del anisakis se alimenta de una práctica común en la pesca: la devolución de vísceras crudas al mar, tras limpiar el pescado a bordo.

Aquí es donde tecnologías como Tedepad cobran relevancia, ya que permiten tratar las vísceras directamente en el barco, destruyendo los parásitos antes de que esas entrañas regresen al ecosistema marino. Así, no solo se reduce el riesgo de reinfección de otras especies, sino que se ayuda a frenar la expansión del anisakis desde su origen.

En resumen, consumir pescado sigue siendo seguro y saludable, siempre que se respeten unas mínimas normas de manipulación y preparación. Pero también conviene mirar un poco más allá: los hábitos en la pesca y el tratamiento de residuos marinos también forman parte de la solución a un problema que afecta tanto a nuestra salud como al equilibrio de los ecosistemas.

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